El mismo dato lo capturan dos personas en dos sistemas
Alguien registra el pedido en ventas y otra persona lo vuelve a capturar en inventario. Cada paso manual es una oportunidad de error que nadie cuantifica.
Conectamos ERP, CRM, pagos, mensajería y sistemas internos para que el dato viaje solo, con reintentos cuando algo falla y registro de cada paso.
Por WhatsApp. Cuéntanos qué sistemas usan y qué información se copia hoy a mano.
Alguien registra el pedido en ventas y otra persona lo vuelve a capturar en inventario. Cada paso manual es una oportunidad de error que nadie cuantifica.
Cuando los sistemas no se hablan, el equipo inventa puentes: mensajes, capturas, hojas compartidas. Funcionan hasta que alguien no ve el mensaje o borra el archivo.
Alguien consolida tres fuentes en una hoja cada lunes. Si esa persona falla, no hay reporte; si se equivoca, la decisión se toma sobre datos incorrectos.
Un cliente compra y el CRM no se entera. Ventas no da seguimiento porque nadie le avisó, y si hubo un problema con el pago se sabe tres días después.
Son ejemplos de lo que se puede construir, no proyectos entregados con resultados publicados.
Al entrar un pedido se descuenta el stock, se genera la guía y el cliente recibe su número de rastreo, sin que nadie copie datos entre la tienda, el inventario y el proveedor logístico.
Ecommerce y operaciones
Cuando un pago se confirma se timbra la factura, se actualiza el cliente en el CRM y soporte recibe el aviso. Lo que hoy son veinte minutos de captura por cliente deja de existir.
Pagos y CRM
Un orquestador coordina la validación de identidad, el core bancario y la gestión de créditos, con reintentos ante fallos y registro de cada transición para auditoría.
Servicios financieros
Qué dato sale de dónde, a dónde tiene que llegar y qué pasa si algo falla en el camino. Una integración sin ese diseño previo es una bomba de tiempo.
Las APIs fallan y los datos llegan mal formados. Construimos con reintentos, alertas y colas para que eso no detenga tu operación.
De dónde vino cada dato, cuándo llegó, si tuvo error y cómo se resolvió. Cuando el cliente dice «no llegó mi pedido», la respuesta tarda segundos.
Tokens rotativos, conexiones cifradas, validación de webhooks y control de qué sistema puede leer o escribir qué. Sin atajos que abran una puerta trasera.
Lo que funciona con cien transacciones al día puede romperse con diez mil. Diseñamos con colas y procesamiento asíncrono desde el principio.
Las APIs de terceros se actualizan y deprecan versiones. Monitoreamos lo que construimos y lo actualizamos antes de que rompa tu operación.
Estas conexiones son las herramientas que un producto AI-native usa para ejecutar: sin ellas, un agente solo puede recomendar.
Una integración entre dos sistemas con APIs bien documentadas puede estar en producción en una o dos semanas, incluyendo pruebas. Flujos con varios sistemas, reglas de negocio o requisitos de auditoría toman más, y el plazo se acuerda después de mapear el flujo.
Se revisa qué expone: base de datos, archivos de intercambio, exportaciones programadas o incluso automatización sobre la interfaz cuando no hay otra vía. No todas las opciones son igual de sólidas, y lo decimos antes de empezar, no después.
Para eso están los reintentos, las colas y las alertas. Un fallo temporal del proveedor no debe perder el dato: queda en cola y se reprocesa. Si el fallo persiste, alguien se entera por alerta, no por el reclamo de un cliente.
En la mayoría de los casos sí. Hemos conectado ERPs, CRMs comerciales, sistemas internos y servicios financieros. Si expone una API o podemos construir el conector, se integra.
No, pero es su base. Las integraciones mueven el dato entre sistemas siguiendo reglas fijas. Un producto AI-native usa esas mismas conexiones como herramientas para que los agentes investiguen, decidan qué hace falta y ejecuten el paso que corresponde. Sin integraciones, un agente solo puede opinar.
Cuéntanos qué sistemas usan y en qué punto alguien tiene que servir de puente. Con eso mapeamos el flujo y decimos qué se puede conectar y qué no.
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